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Ignis

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Ignis

Mensaje por Ignis el Vie Dic 27, 2013 11:44 pm

Número de cuenta: Secundaria

Nombre de cuenta principal: Kira

Nombre Completo: Ignis

Edad: 21

Mundo de Origen:  Gildoras.

Clase: Pícaro

Civilización: Oriental

Cargo: Heredero del Mito

Poder del personaje: Controlamiento del elemento Fuego. Posee un perfecto control, Tan solo con un poco de su concentración consigue la creación de fuego, Pudiendo así liberarlo de las extremidades de su cuerpo a voluntad, con ello consigue la manipulación perfecta, también puede cambiar las propiedades, tales como la intensidad del calor, olor y color de sus llamas para conseguir diferentes efectos. Ella recolecta flamas alrededor de su espada para atacar a su enemigo. (espada de fuego).

Técnicas:

Ring of Fire:
Es una técnica que puede ejecutar con una sola mano. Con su dedo índice y medio, dibuja en el aire un pequeño circulo que será resaltado por un color rojizo que pronto se entenderá como fuego. Este, permitirá que algunas bolas de fuego del tamaño de una pelota de tenis, salgan disparadas en la dirección que prefiera la ejecutora. Cuasi misiles, impactaran contra el objetivo produciendo una explosión al contacto, que además de distraer, creara quemaduras bastante molestas, de bajo grado que más que todo arderá.

Pillar of Fire:(Pilares de fuego)

Requiere que use ambas manos, las juntara en el suelo y se alzara a 5m de altura una columna de fuego que quemara lo que se acerque a unos 5 metros de radio. Funciona de defensa y ataque por igual.

Fire Fox: (zorro de fuego)

Esta técnica se usa para crear a un zorro hecho de fuego, este zorro tiene como objetivo perseguir al oponente. Hasta que no tener contacto con el enemigo no reacciona en forma destructiva, cuando impacta sobre su objetivo se acciona su mecanismo de destrucción, genera llamas de gran calibre, equivalente a una gran explosión. Se pueden crear varios zorros a la vez.

Hell :(infierno)

Esta técnica consiste en tres etapas:
La primera es la concentración de fuego en todo el suelo. El cual no da señales de estar en el lugar. El fuego se va produciendo bajo tierra, Quemando y produciendo más a unos 10 Metros.
La segunda etapa, consiste en liberar ese fuego de la tierra hacia la superficie, generando pilares de 20 Metros de diámetro en la superficie, separados entre si, en un rango de 500 Metros. En el proceso el ambiente sufre un cambio de temperatura a más de 50 ºC, Dificultando la respiración.
La tercera etapa, las columnas comienzan a expandirse por el radio de los 500 Metros eh incinerando lo que se encuentra dentro de el ( post por cada etapa )

Coffin of fire :  (ataúd de fuego)

Se crea una enorme cúpula de fuego alrededor del oponente presionándolo en su interior.  Esta técnica consiste en realizar una cúpula de 10 m de radio para encerrar, dejando una capa de 4 m de fuego, separándolos del resto a ambos, el fuego como bien se sabe se alimenta de oxigeno, el poder de esta cúpula no es solo promocionar una batalla limpia, si no exterminar el oxigeno dentro de ella. Debajo del suelo se crea una capa de fuego. La cual se conecta con Ignis cuando ella toca el suelo proporcionándola oxigeno por medio de las llamas. Mientras el oponente cada vez se sentirá más débil. El oxigeno dentro de la cúpula tarda 1 m en agotarse. Las llamas que componen la cúpula tiene la máxima potencia del fuego, haciendo casi imposible que las apaguen desde afuera en menos de 1 m
 

Nombre de la Oushisetsu: Géminis y Reaven

Forma Sellada de la Oushisetsu: Jack (Géminis)  Una pequeña gargantilla alrededor de su cuello con forma de media luna negra.

Jack:
Grandes Ojos de esclerótica Roja en la que se distingue una línea de pupila negra, y pelaje grisáceo y negro que tiene una mancha roja en su frente, un pequeño parche en su ojo izquierdo con el dibujo de una pequeña calavera blanca,  así como en sus oreja alargadas  tenían en su final la forma de alas de murciélago, En su pequeña espalda dos diminutas alas y su cola alargada  terminada en picuda. Este no solo volaba. Ahora actúa como el flagelo sarcástico de los mares abiertos, sin miedo a pisar los pies y burlándose de todo aquel que se interponga en su camino. Desconfiado. Antipático. Pero con un tierno corazón. Y un instinto protector.  

 

Saikou de la Oushisetsu: Su trasformación en una katana, simple de doble hoja afilada. Tamaño de Géminis: 1,20 m de largo, contando su empuñadura, predominantemente de color rojo oscuro su filo, con la excepción de un pequeño pedazo de color negro en el centro, también  tiene adornos de color naranja en su guardamanos.  (Modo espada de fuego)

Jack:
 

Al tirar de cada media luna, Se trasforma en dos Sai, plateadas, con su empuñadura negra. El sai se utiliza generalmente por par. Con un arma en cada mano, es posible ejecutar una técnica  de defensa con una mano y una de ataque con la otra.

Reaven:
 

Shujinkou no Yuumou (Bravura del Héroe): Cuando libera esta forma su aspecto físico cambia completamente,: Sus largas hebras de rojo carmesí desaparecer para dejar, una melena blanca con un brillo plateado, a continuación sus ojos se oscurecen, quedando rojos en su lugar,

Black:
 

Relaciones (Opcional):

Aspecto físico:
Color de Piel: Blanca. Color de Pelo: Rojo Carmesí. Color de ojos: Azules, pero con tendencia al morado. Largas hebras de cabello rojizo enmarcan su ovalado rostro, y en el, un par de perlas zafiro resaltan su irreverente mirada. Aquel rojo flameante que lleva por pelo, cae despreocupado por su rostro, en un estado casi rebelde que combina bien con su actitud desmedida; el resto, se mantiene sujeto en una cola de caballo que se extiende hasta por debajo de sus pronunciadas caderas. La mayoría del tiempo, suele vérsele con un vestido de falda larga que acaba al casi toparse con el suelo. De cortes altos a cada costado, las piernas de Ignis se muestran descotadas al igual que su espalda y hombros; y a la altura de su cuello, un arreglo al mas puro estilo de una camisa formal, se cierra con un pequeño broche de murciélago que deja caer dos tiras cortas. Así mismo, sus brazos lucen casi descubiertos a excepción de dos guantes oscuros que cubren ambas manos desigualmente; en la derecha, apenas llega a la altura de la muñeca, y en la zurda, alcanza hasta por debajo del hombro. Por zapatos, un par de botas que no superan la pantorrilla, le brindan mayor comodidad en sus movimientos. De hecho, toda su ropa cumple con la finalidad de permitirle mayor versatilidad, y en algunos casos, de distraer a sus objetivos. Pese a esto, las razones que obligan a la pelirroja a utilizar este ropaje tan impropio de ella, tienen que ver mas con el material del cual esta construido, el cual es muy resistente al elemento fuego. Una capa pálida de piel cubre su definida figura, si acaso pesa mas de 65 Kg., es demasiado. De hecho, su metro setenta de estatura le hace ver menuda y grácil, siempre y cuando este en silencio; de lo contrario, su porte afirmaría la rudeza de la chica. Posee una agarradera metálica en su antebrazo derecho

Ignis:
 

Montura: Pesadilla: Corcel de de pelaje negro, ojos rojos y crin negra, su forma habitual tranquila, pudiera dar temor, como su nombre indica, tiene un aspecto tenebroso, de fuertes instintos, suele ser curioso, Los caballos son animales de jerarquías propias, por lo tanto son animales sociales que establecen vínculos de unión. Cuando desata su furia o su nerviosismo su Crin se vuelve de fuego conjunto con su cola.

Pesadilla:
 

Carácter: Rudeza, antipatía y malhumor, son características que definen a la mitad dragona, quien por mucho, detesta ese apodo antinatural. Desde muy joven, se vio obligada a aprender de mala manera que en la vida nada es fácil, todo requiere sacrificio y las cosas no son justas. No cree en el karma ni en las palabras hermosas, de hecho, en lo único que confía es en aquello que logra con sus propias manos y esfuerzo. Así mismo, la manifestación exagerada de emociones le hace sentir incomoda, quizá, porque ella misma se privo de derramar una sola lagrima con los acontecimientos que marcaron su infancia. Suele ser prepotente y autosuficiente, sin mencionar impulsiva. Es parte de su naturaleza señalar un objetivo y lograrlo a costa de todo, siempre confiada en si misma y mirando de soslayo a quienes le rodean; a su modo de ver, en el mundo solo sobrevive el mas fuerte. Su sonrisa rosa en lo sardónico y el cinismo acompaña a sus palabras. Es directa y concisa, no sirve para dar rodeos y escasamente se inmuta con el desprecio de los demás, de ese ha tenido suficiente. Si, Ignis pertenece a ese montículo de personas que han tenido que usar las garras para mantenerse en una sociedad de serpientes voraces, Valores como la compresión, tolerancia o igualdad nunca fueron aplicados en ella; las circunstancias que la rodeaban, eran motivos suficientes para volverla la comidilla de aquel pueblo donde nació, y también, para hacerla huir de allí. Aun así, aquellas experiencias se volvieron impulsores para ella. esta mas que convencida de que las personas solo se preocupan por si mismas, y eso las hace recargarse en sus pesares para atraer la atención. Ante esto, Ignis se muestra indiferente, se le apetece patético el victimismo. Sin embargo, seria una mentira imaginar a la pelirroja como alguien sin sentimientos, de hecho, debajo de tanto metal y odiosidad, pueden vislumbrarse pequeños albores de lo que en su momento fue una dulce Ignis, pero a sello y candado quedo el rastro de aquella niña. Escasas cosas la hacen sonreír con inocencia, entre esas están los niños pequeños, los animales – en especial Jack, su mascota - y la comida deliciosa.

Historia (Opcional):
Pasado:
… Por su madre, que yacía metros bajo tierra.

… Por su padre, que la había dejado a merced de la soledad.

… Por las personas que se embriagaban de ponzoña y degustaban con su lengua viperina de los infortunios de una niña.

“Los espero, traigan sus cuchillos… Pero les advierto, que ya no soy la misma”

Las paredes corroídas por la vejez se consumían con una parsimonia agresiva, atrapaban sus orbes carmín con las tonalidades rojas y amarillas que las tintaban, abrazaban su nariz con el aroma asfixiante del humo, e inundaba sus oídos con el sinuoso sonido del crepitar de las llamas: ella estaba en el centro, de pie e inexpresiva… Algo en Ignis estaba muriendo.

Sus dedos aun señalaban controladamente diferentes sectores de la casa, dejando fluir con una naturalidad forzada, los misiles que fugaces se escapaban de sus dedos e impactaban contra el concreto, roca, madera, vidrio, y cualquier otro material que se encontrara en 15 metros a la redonda. Con cada foto quemada, su dolor se volvía ceniza, se guardaba en su pecho a cal y agua y reforzaba el grabado de la melancolía y nostalgia que jamás se borraría del pecho de la pelirroja.
“Ustedes me hicieron así”

No había nadie, solo ella cercenando las vejaciones, maltratos y dolores que había contenido por tanto tiempo. El fuego se alzaba iluminando su sonrisa, ampliando su sombra, convirtiéndola en el ser que atemorizaría cada rincón de aquel pequeño pueblo sin nombre. Desde ese momento, la joven Ignis fue bautizada como “The Half Dragón”, la mujer con el carácter y poder de un Dragón.
“¿Dónde estás?”

Sus memorias la golpeaban con fuerza. Con cuan desagrado rememoro todos los años que habían pasado desde que su padre se marchó, justo unos tantos antes de la muerte de su madre. Aun sentía el sabor amargo de su partida, y también el dolor de la perdida escabullirse por su garganta, quebrando su voz y agujereando su estómago. En aquel entonces, Ignis era apenas una chiquilla que no pasaba de los 8 años de edad.

Lo que más recordaba de aquel hombre, eran las horas interminables que pasaba resguardado en una pequeña habitación que le servía de estudio, siempre rodeado de libros y haciendo anotaciones. Cada día, salía a lugares que para la jovenzuela, eran desconocidos. Más de una vez intento seguirle por simple curiosidad, pero su madre, quien siempre poseía una inquebrantable sonrisa, le atrapaba en el intento.

Una noche, la voz trémula del hombre anunciaba algo que a los oídos de Ignis, no eran muy buenas noticias para su madre. Intento escuchar con claridad, pero el sonido de sus pasos a la puerta silenció los murmullos. En un sobresalto, regreso bajo las sabanas y fingió estar inconsciente, actuación que convenció a ambos padres y los obligo a volver a la cama.

Esa fue su oportunidad, la pequeña hizo un primer intento de girar el picaporte de la portezuela que llevaba al estudio de su padre, para su mala suerte, este estaba cerrado con seguro. Pero no bastaría para Ignis aquella advertencia de “No Pase”, más bien, aquel hecho había aumentado la curiosidad de la criatura.

Los días transcurrieron y la relación de sus padres se volvía cada vez más amarga, el hombre afable y dulce se había convertido en casi un ermitaño, y la madre de sonrisa inquebrantable no era más que un estropajo de malhumores. La pequeña no entendía lo que ocurría, e intentaba no preguntar demasiado, sentía que cualquier alteración de su parte, acabaría por destrozar su ahora resquebrada familia.

Entonces, solo pasó. Su padre marcho, y no regreso. Ignis, como cada noche, se había quedado con su madre esperándole en la mesa. Su mirada se deslizo sombre la fisionomía de su progenitora, noto como apretaba la servilleta con fuerza y retenía algunas lágrimas…
“Vamos a comer mi niña, tu padre no vendrá esta noche”

Fue la misma excusa que escucho por algunos días más. Al cabo de una semana, ya no fue necesario repetirla más.
“¿Dónde está mi papá?”

“Papá vendrá pronto”

Y el pronto devino en un año, ya no hacían falta preguntas, lo que necesitaba eran respuestas. La joven pelirroja aprovecho que su madre salía a comprar verduras, y se aproximó a la puerta del estudio nuevamente. Intento, de todas las maneras posibles, abrir aquel cerrojo… pero nada servía.

Finalmente, se hecho sobre la cama de su madre y guindo su mirada del techo. Ella pronto llegaría, e Ignis no había logrado averiguar nada de importancia. Se reincorporo y bajo de la cama, pero justo antes de salir de la habitación, noto un cofre que se escondía escuetamente bajo la cama.

Lo extrajo y reviso, habían fotografías de sus padres juntos, y algunas cartas de el para ella. No alcanzo a leer ninguna, hasta que finalmente el brillo de una llave capto su atención. ¿Podría ser lo que buscaba?

Lo era. Tras la puerta se alzaban algunos libreros, poblados hasta la última punta. Las paredes forradas en hojas, eran cubiertas por una capa de polvo, que se adueñaba por igual de todo el espacio. Desde ese día, no hubo oportunidad que Ignis no aprovechara para adentrarse en ese lugar y poco a poco, sumirse en los escritos de su padre.

Todo era confuso, casi in entendible. Era la tierra lo que abstraía a aquel hombre, su manejo, sus usos, Ignis no comprendía lo que estaba leyendo… ¿Acaso su padre era un fenómeno?
La fantasía se apodero de la mente de la joven, la hizo obsesionarse con aquellas posibilidades e intento imitarlas a toda costa. Aun así, nada la hacía mover el montículo de tierra que había colocado estratégicamente delante de ella.

Bufó. Había pasado un año desde que pudo adentrarse en aquel lugar y aun no sabía cómo manejar lo que en papeles describía. Fue entonces, cuando el ruido de la puerta la arranco de sus ensoñaciones frustradas: Su madre la había descubierto.

Poco fueron los regaños que inundaron aquella estancia, aquella mujer estaba obcecada, y una bofetada marcaría el final de su discusión. Ignis no debía volver a aquel lugar y era todo lo que podía saber.

Pese a ello, no disminuirían sus intentos las intenciones de la jovenzuela, quien continúo practicando en un lugar apartado de la zona, con lo poco que había retenido en su cabeza. Cuando sus compañeros de juego le preguntaban por qué se quedaba mirando por horas la tierra bajo sus pies, ella presumía de tener la facultad de moverla, lo que provocaría la burla de más de uno de ellos. Poco a poco, la joven de ojos azules se quedó sola.

El trato de su madre había cambiado por completo, aborrecía el nuevo pasatiempo de Ignis, y sus presunciones la habían llevado a ser la comidilla del pueblo. Ya por esos días, no quedaba rastro de un hogar para ella.
“¡TU NUNCA COMPRENDISTE A MI PAPÁ!”

Habían sido las últimas palabras que dirigió a su madre antes de escapar a su lugar de siempre. Estaba envuelta en rabia, obsesionada con saber dónde estaba él y llena de rencor. Se abrazaba a sus piernas mientras las lágrimas corrían desesperadas por sus mejillas, así pasaron las horas hasta que se quedó dormida bajo un árbol bastante frondoso.
“¡NO HAY RASTRO DE BYRON!”

“¿Papá?”… Ignis despertó sobresaltada, casi de un brinco se puso de pie y recobro con brusquedad los sentidos. Escuchaba algunos gritos a lo lejos, y no pudo evitar acercarse con rapidez. Para cuando llego, ya no quedaba rastro de algo que no fuera tragedia. Había varias personas llorando, y otras inertes en el suelo. El miedo se apodero de sus piernas y la hizo sentir la necesidad impetuosa de resguardarse. Busco su casa con una rapidez que rebasaba en la desesperación, y no hubo necesidad de abrir la puerta para adentrarse en el lugar.
“¡¿Mamá?!"

Sus orbes no tardaron en toparse con su cuerpo gélido. El Shock marco los siguientes pasos de Ignis para luego echarse sobre sus rodillas. Era demasiado rojo, el que se grababa en su memoria. Casi como desconectada, se quedó observándolo por más tiempo… sin llorar o inmutarse. En honor a la verdad, nunca volvió a llorar luego de aquello.
¡Mounstro!

¡Debiste morirte tú!

El peso de la reputación de su padre callo sobre sus hombros. Para todos, era su culpa que hubieran atacado el pueblo y se encargaron de desahogar todo su odio en la pequeñuela. Cada día, sus paredes rebosaban de improperios y las piedras, se volverían las únicas con el valor suficiente de tocar su piel descuidada.

La situación no cambio en nada con el pasar de los años, solo aumento en intensidad, haciendo que la idea de sobrevivir se hiciera una carga muy pesada para la espalda de Ignis. Intento, en más de una manera, conseguir un trabajo donde no la explotaran demás por algunas cuantas monedas que aseguraran su alimento del día. Sin embargo, la idea en si significaba un reto, obligándola en más de una ocasión a robar un poco para poder sobrevivir.

Ignis, quien se había obsesionado con intentar descubrir el paradero de su padre, continúo estudiando cada uno de sus escritos noche y día, hasta que finalmente, unos golpes secos a su puerta, la sacarían de su concentración. Tras ella, un jovenzuelo le haría entrega de una carta que leería con curiosidad y avidez. El remitente, era su padre.

La carta no pasaba de un par de líneas en forma de disculpa, y algunas cosas in entendibles para ella en ese momento. Lo único que sí pudo asegurar como una pista de su paradero, era el logo de una especie de organización que más tarde reconocería como el Gremio Lamia Scale.

Motivada por esos nuevos datos, Ignis se internó en la lectura de tantos otros libros que ahora se filtraban con mayor comprensión por sus capaces ojos. Pudo dilucidar en ellos que había más de una forma de manifestar la magia, y sin dudarlo ni un segundo, probo la primera de ellas: La Alquimia.

Los estantes de su padre estaban atestados de información sobre la magia de creación, y aquello ayudo a Ignis a fijarse en el elemento que más identificaba lo que ella sentía por dentro: El fuego.

Intento, en primera instancia, canalizar todo aquello que se movía por sus venas, de manera tal que todo aquel sentimiento se convirtiera en una bruma oscura que al exteriorizarla chispeara en una llama.
Aquel instinto pirómano si rindió frutos en ella, hasta que finalmente, se sintió lo suficientemente preparada para largarse de aquella ciudad.
“Hoy, es el día.”

… Y ahí estaba, de pie, en medio de la casa que ahora ardía en llamas alrededor suyo. Dejando fluir lo que tenía por dentro y tatuándose su meta y su pasado en el pecho…
“Iré por ti, Byron.”

El humo atrajo la atención de la mayoría del pueblo, quienes de a poco, se reunían a una prudencial distancia delante de la fachada, y veían anonadados como el Demonio emergía de entre el fuego. Desde allí, empezaría su nuevo camino.
Encarando el pasado, buscando su futuro.

La noticia de que la hija de Byron seguía con vida se corrió con rapidez, casi tanto como su reputación. Aquello provoco una sonrisa en algunos seres de dudosa procedencia, y casi como águilas, se cernieron una vez más sobre aquella ciudad, en la que no la encontrarían.
“Ni una sola persona relacionada con Byron, debía mantenerse con vida”
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Re: Ignis

Mensaje por Ernest el Dom Dic 29, 2013 1:33 pm

Ficha Aceptada...

Todo esta en orden, mas una salvedad. Algunas de tus técnicas son bastante poderosas como para poder manejarlas en nivel 1, una vez consigas tus habilidades espirituales, así que mejor déjalas hasta que alcances nivel 3 con el personaje... sólo para que lo tengas en cuenta.


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