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Angeles de la muerte [3.0]

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Angeles de la muerte [3.0]

Mensaje por Rocky Firestorm el Jue Feb 23, 2017 2:32 pm

Los Nephilim fueron creados para ser los guardianes eternos de los Pilares, para muchos el mayor honor que podía ser concedido a alguien ya que la existencia de dichos artefactos era vital para la conexión de los mundos y su supervivencia. Sin embargo, el error garrafal que se cometió cuando fueron creados y se les otorgó esta función fue la de permitirles conocer que había un mundo más allá de su eterno trabajo, uno en el cual la gente era libre y no tenía que servir un propósito que los mantenía encadenados como perros a artefactos inertes. No se supo nunca cómo comenzó todo, que fue el detonante de la confrontación, si fue una sola persona la que incitó a los disidentes entre los Nephilim a levantarse en contra de la tarea que estaban destinados a llevar a cabo, o si fueron muchos de ellos que se arriesgaron a compartir sus pensamientos con sus hermanos encontrándose con que eran correspondidos y lentamente se convirtió en una marea que separó indefinidamente la sociedad de los Nephilim.

Sí que se sabe que no todo fue una batalla inmediata. Los Nephilim disidentes expresaron su deseo de no permanecer más atados a ese trabajo, querían ser libres, explorar el mundo, convivir con las demás razas; no deseaban permanecer más tiempo viviendo a los pies de los Pilares, pero tampoco querían entrar una confrontación abierta por el peligro que eso podría suponer. Pero los Nephilim se negaron no iban a permitir que sus hermanos mancillasen su honor y su buen nombre, además de que no degradarían la labor que les había sido entregada por los seres más poderosos de la existencia. Los disidentes se dieron cuenta de que el verdadero enemigo no eran sus hermanos que se mantenían apegados a sus leyes, sino que el verdadero enemigo era la labor misma que debían desempeñar hasta el fin de los tiempos. Por ello, se propusieron atacar y destruir los Pilares, arriesgándose a destruir por siempre la conexión entre los mundos y además a poner en peligro los propios mundos ya que la magia que mantenía activos los artefactos era increíblemente poderosa, los efectos de destruirlos podrían ser realmente peligrosos. Cuando ambos bandos se enfrentaron, los mundos temblaron, parecía que enormes cataclismos se producirían, el riesgo era tan severo que incluso los ejércitos de demonios y ángeles se armaron para participar en la contienda, una de las escasas veces que han colaborado con el objetivo de eliminar una amenaza que podría dañarlos a todos.

Pero para su sorpresa, los Nephilim que se mantenían fieles a su labor ganaron, más fuertes de lo que las razas de ángeles y demonios hubiesen podido creer, rechazaron a sus detractores y los desterraron, maldiciendo a aquellos que en otro tiempo fueron sus hermanos y nombrándolos de una manera que todos conociesen su pecado: Ángeles de la Muerte, debido a que su triunfo podría haber provocado la destrucción del mundo. Perdieron sus poderes, para que jamás fuesen confundidos con sus hermanos que cumplían su deber y además cada vez que utilizasen los Pilares, sufrirían un dolor indecible. Se encontraron desterrados, despreciados, ajenos al mundo, esa no era la libertad que habían deseado tanto tiempo, habían sido condenados a habitar un lugar que no pertenecía a ninguno de los mundos, el lugar conocido como el Limbo, un territorio en el cual pocos vivos han estado y han podido salir de él. Los mortales tienen vetado el paso a menos que alguien con poderes capaz de pasar la barrera que separa el Limbo del resto de lugares les ayudase a cruzar. El lugar estaba lleno de almas condenadas, espíritus errantes que habían llegado a los primeros estadios del cielo o del infierno pero que se habían acobardado y habían conseguido retroceder, pero no volvieron al mundo de los vivos. Los Ángeles de la Muerte establecieron allí su base, no había guardián, ni gobierno ¿Por qué lo habría? La barrera aparentemente inexistente que separaba el Limbo del plano terrenal impedía que cualquier alma errante cruzase al otro lado. Pero los Ángeles de la Muerte eran diferentes, los más fuertes podían cruzarla, imitando el sistema de los Pilares que tanto odiaban, crearon unos portales con forma de espejos que permitían el paso, pero que solo ellos o alguien que estuviese acompañándolos pudiesen cruzar. Desde allí, los Ángeles de la Muerte afianzaron su poder, no tenían los poderes y habilidades de antes, sus hermanos se los arrebataron, pero desde las sombras aprendieron a controlarlas, a hacerse uno con ellas, a dominar los lugares que los demás no ven y a los que temen adentrarse, esperando el día en que volviesen a descargar su furia contra los Pilares y el sistema opresor que un día los había esclavizado, volviéndose más numerosos con cada Nephilim que era desterrado, pues desde ese día los Nephilim decretaron que todo aquel que dudase de la labor que tenían encomendada fuese desterrado, lo que aumentaba los números de los Ángeles de la Muerte y también su odio hacía sus hermanos.


Evoluciones de los Ángeles de la Muerte


-Desterrado: son aquellos que acaban de ser expulsados de la comunidad Nephilim y por tanto pierden todos sus poderes. Llegan al Limbo solo con la ropa que llevan puesta y su arma, ya que los Nephilim esperan que se suiciden con ella; su piel se vuelve pálida y sus ojos negros, como prueba de que han abrazado la oscuridad de su alma. Pueden cambiar la tonalidad de su piel, sus ojos e incluso su cabello pero al utilizar su poder se rebelan como verdaderamente son porque la traición siempre los delata. Mantienen la fuerza física de sus hermanos ya que no se les puede arrebatar su musculatura o su habilidad en el combate pero separarlos de sus poderes de nacimiento es un proceso traumático que al menos a la mitad de ellos los incapacita para combatir. El Desterrado es abrazado por la comunidad de Ángeles de la Muerte y toma el poder que han hecho suyo: la manipulación de las sombras. Un Desterrado apenas ha comenzado a tener contacto con las sombras y por ello, solo puede utilizar su propia arma para manipularlas, imbuyendo su arma en sombras para aumentar su alcance, su dureza y para imbuir temporalmente su cuerpo en sombras para utilizarlas como una armadura.


-Converso: cuando un desterrado ha aceptado su nueva naturaleza, acepta las sombras en su alma y el nuevo nombre que ahora ocupa, renuncian a su nombre de Nephilim y adquieren otro para desprenderse de su pasado, de lo único que no se separan es de su odio. Ya no están limitados a manipular las sombras en torno a su arma, pueden generar su propia arma, mucho más peligrosa que un arma de acero con la propia oscuridad de las sombras. Tiene la peculiaridad de que cuando un Arma de Sombra hiere o provoca heridas, la herida no se cierra a la misma velocidad que las provocadas por armas de metal, la oscuridad se queda en torno a las heridas temporalmente y las impide sanar. Su armaduría de sombras ahora parece hecha de sombras vivas y puede utilizarse para aumentar su velocidad y durante un corto periodo de tiempo les envuelve siempre y cuando haya sombras a su alrededor para camuflarse con ellas.


-Ángel de la Muerte: cuando su domino sobre las sombras ha mejorado tanto como para llamar la atención de los superiores de los Ángeles de la Muerte, estos son llevados al corazón del Limbo, donde reside el poder de las sombras, una laguna de aguas oscuras tan espesa como el alquitrán. Allí, abandonan todo lo que fueron y se reencarnan, sus alas se vuelven azuladas, sus plumas se parecen a las de los cuervos y por su cuerpo brotan unos símbolos y runas que les marcan durante el resto de su vida. Su poder de las sombras se refuerza y les permite nadar en el mundo de las sombras, de manera que puedan cambiar de posiciones sumergiéndose en las sombras a su alrededor, para atacar a sus enemigos o huir. No pueden hacerlo constantemente, pero son hábiles combatientes y muy inteligentes, de manera que pueden elegir el momento más oportuno para utilizar esa habilidad. Su armadura puede cambiar de forma, desarrollar púas y pueden utilizar varias armas al mismo tiempo, así como invocar armas de sombra que pueden golpear a sus enemigos a corta distancia.


-Neosombra: los Ángeles de la Muerte que son capaces de llegar a este nivel son ya uno con las sombras. Se dice que para detectar la presencia de una Neosombra se debe observar con atención a la luz, ya que su poder hace que las sombras que emite al chocar la luz contra los cuerpos sólidos, cambian de dirección a la contraria a la que deberían ir. Hasta dos veces por combate son capaces de esquivar ataques que podrían causarles un daño severo dejando una imagen de sombras que ocupa el lugar en el que estarían sus cuerpos y desplazarse a otra posición, no pueden atacar después de utilizar esta habilidad pero es extremadamente efectiva a la hora de esquivar daño. Se dice que si el ejercito de insurgentes hubiese estado compuesto de Neosombras, podrían haber vencido a los Nephilim, pero eso no podrá ser verificado hasta el día en que vuelvan a enfrentarse a ellos. Su arma de sombras se vuelve tan poderosa que puede pulverizar rocas con su fuerza, además de que puede repararse automáticamente si es quebrada. Sus alas se duplican, permitiéndoles planear, elevarse o mantenerse en el aire con la facilidad de maniobra de una libélula y además pueden descender en picado tan rápido como las rapaces.


-Hijo de la Oscuridad: con un poder tal que atraviesa la oscuridad como un cuchillo el pan recién hecho, los Hijos de la Oscuridad son la elite de los Ángeles de la muerte. Un Hijo de la Oscuridad comanda a veinte Neosombras y los entrenan para la siguiente fase, descartando a los que no sean dignos porque aunque no tienen permitido matar a los suyos, aquellos que no están capacitados nunca podrán ascender y permearán relegados a otros trabajos que no tengan nada que ver con la guerra por el resto de sus vidas. Se les conoce también con el nombre de los Soldados Efímeros, ya que sumergirse en las sombras es tan natural para ellos como respirar, desaparecen y aparecen en las sombras como un pez nadando en ellas, atacan por todas partes y ninguna, ya que pueden crear hasta un máximo de 10 clones de sombras oscuras, pero solo dos de ellos y el original pueden utilizar ataques sólidos.


-Segador: el Segador es la forma final, la más poderosa que puede alcanzar un Ángel de la Muerte. Su poder es tal que incluso pueden negarle las sombras a la propia luz, es decir, podrían concentrar la sombra que emite una lámpara en un solo punto como si pudiese eliminar las reglas de la propia realidad. Sus poder sobre las sombras es tal que pueden cambiar la forma, dotarlas de formas monstruosas para atacar a sus enemigos como si invocasen crueles monstruos inmateriales que al ser destruidos vuelven a las sombras para volver a ser utilizados en el futuro. Pueden utilizar ese poder para convertir las sombras en armas como raíces que brotan del suelo y dotarlas de solidez para atravesar cuerpos o destrozar paredes. El número de sus alas se torna en seis, tres pares de alas que los hacen parecer un Ángel blasfemo desterrado al infierno, sin embargo sus alas y sus plumas son más pesadas que las de los demás seres alados, no pueden recorrer terreno tan rápidamente pero con su peso y dureza se vuelven buenos escudos y además les da un aliciente para los descensos en picado. El arma más representativa de un segador es la guadaña que refuerza su nombre como Ángeles de la Muerte; solo existe un Segador en la actualidad, o al menos solo se conoce uno y se dice que fue quien trato de negociar la liberación de los disidentes de su labor y que además fue el primero en atravesar con su arma el pecho de uno de sus hermanos.


Enemigos de los Ángeles de la Muerte


Se ataja antes diciendo que aliados tienen, ya que si poseen a alguien que les apoye es desconocido. Su objetivo es la destrucción de los Pilares que conectan los mundos, algo que podrida destruir el equilibrio entre los mundos, dañar la corteza terrestre por la energía que liberaría tal destrucción o incluso acabar con la vida de múltiples poblaciones cercanas a los Pilares. Eso les ha hecho ser odiados o temidos por la mayoría de las razas, en especial por los Nephilim, sus hermanos que se han sentido traicionados por transgredir en su objetivo inicial de tal manera; además, los Sereiph y la Hermandad Némesis trabajan en común para vigilar los movimientos de estos seres, de hecho es la única cosa en la que trabajan juntos, ya que sus hermanastros podrían provocar la destrucción del mundo que los Sereiph deben proteger, y que la Hermandad Némesis considera como su campo de juegos. Se dice que un ejército conformado por ambos bandos se mantiene oculto, sus miembros están desperdigados pero si son convocados al combate contra los Ángeles de la Muerte acudirán inmediatamente.

Sin embargo, en las sombras hay sectores conservadores que opinan que la destrucción de los pilares y acabar con la conexión con el mundo ajeno, es lo mejor que podría pasar para el suyo propio, ya que consideran a los extranjeros como invasores, extraños, que buscan apropiarse de lo que les pertenece. Los miembros de estos grupos ofrecen su ayuda a los Ángeles de la Muerte, son sus informadores, sus contactos con el mundo terrenal y les proporcionan todo lo que necesitan a cambio de la promesa de que cuando llegue el día cumplirán su papel sin fallar.


Rangos

Desterrado - Nivel 0

Converso- Nivel 15

Ángel de la Muerte - Nivel 30

Neosombra - Nivel 45

Hijo de la Oscuridad - Nivel 60

Segador - Nivel 75



Ficha de los Ángeles de la Muerte (Estos son los campos que se debe de rellenar del modelo de ficha)

Nombre completo:

Número de cuenta:

Edad:

Raza:

Rango:

Poder

Poder oscuro secundario: (Solo Neosombra, los poderes oscuros son aquellos que no están relacionados con
el bien, no crean sino que destruyen o contaminan)

Armas:

Armadura de Sombra:

Ventajas: (Descritas en los rangos)

Desventajas: (Descritas en los rangos)

Personalidad:

Aspecto físico:

Relaciones:

Clan y/o gremio: Aquí se pondrán los clanes o gremios a los que se pertenece

Aspiraciones:

Historia (opcional):



Atributos:
+4 Fuerza
+2 Destreza
+4 Potencia Mágica
+2 Destreza Mágica




Inventario:
- 3 Frascos de esencia de relámpago con la capacidad de imbuir su cuerpo o su arma durante tres turnos con el elemento relámpago.

Méritos:
- Ninguna victoria

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